La radiación en la medicina Los beneficios superan a los riesgos

Por Radiology Regional Center
Poco después del accidente nuclear relacionado con el tsunami en Japón, The Wall Street Journal informó que el gobierno japonés había detenido la venta de todo el ganado vacuno proveniente de la prefectura de Fukushima, en un intento por evitar una crisis como la de la Política Agrícola Común de la Unión Europea (PAC), cuando se envió carne contaminada con cesio radiactivo. El gobierno japonés dio a conocer en ese momento un plan de 30 años para controlar la salud de los dos millones de residentes de la prefectura.

Ante terribles advertencias como éstas, relacionadas con un accidente nuclear como el sucedido en Japón, son comprensibles las alarmas que se despiertan en la población en general, pero no se justifican las comparaciones que se hacen en torno a los niveles de exposición a la radiación en el campo del cuidado de la salud y las imágenes diagnósticas.

Este artículo es un esfuerzo para aplacar algunas de estas preocupaciones y proporcionar información objetiva en lo que respecta a la dosis de radiación, la exposición en nuestra vida diaria y en los estudios de imágenes médicas.

Antes de entrar en materia, es importante proporcionar algunas definiciones, sobre todo, considerando que el lenguaje de la ciencia puede ser complicado, en razón de lo cual se tratará de manejarlo de la forma más sencilla y pedagógica posible. No se pretende ser exhaustivo, sino más bien destacar la información que pueda ser útil a la persona promedio, de cara a una eventual exposición a la radiación por razones de índole médica.

¿Qué es la radiación ionizante?

Esta radiación es parte de un espectro electromagnético, que es un grupo formado por las ondas de radio, las microondas, la luz ultravioleta, los rayos X y los rayos gamma, entre otros.

Todas las anteriores son formas de radiación, que se diferencian en su longitud de onda, frecuencia y energía. La mayoría de nosotros estamos familiarizados con las ondas de radio, pero no se suele pensar en el espectro electromagnético cuando escuchamos nuestras emisoras de AM y FM. Las ondas de radio se encuentran en el extremo del espectro donde la longitud de onda es larga, la frecuencia es baja y la energía es relativamente baja también.

En algún lugar hacia el centro del espectro se encuentran las microondas, la luz infrarroja y visible. En el otro extremo del espectro están los rayos X y los rayos gamma, con longitudes de onda más cortas, mayor frecuencia y mayor energía. Las ondas de radio y las formas de radiación hacia ese extremo del espectro no son ionizantes. Sin embargo, cuando se llega al otro extremo del espectro, que incluye a los rayos X y gamma, se puede denominar a estas entidades radiaciones ionizantes, ya que están compuestas de partículas o de ondas que tienen suficiente energía como el electrón de un átomo o una molécula.

Los electrones orbitan alrededor del núcleo de un átomo. Cuando esto ocurre, se pueden emitir radicales libres, los cuales a su vez pueden ser químicamente reactivos.

Es importante señalar que la radiación ionizante es invisible y no puede ser oída, olida, ni detectada por nuestros sentidos. Tal como ha sido reseñado por la historia de la humanidad, la exposición a grandes cantidades de radiación, causada por ejemplo por los desastres nucleares, puede causar enfermedades, cáncer e incluso la muerte.

Cuando una persona recibe una dosis de radiación superior a 100.000 milirem (mrem), equivalente a 1.000 milisievert (mSv), durante un corto período de tiempo, puede presentarse una enfermedad causada por la radiación. Una exposición a una dosis de aproximadamente 450.000mrem (4.500mSv) durante un corto período de tiempo, puede suponer la muerte, si no se recibe el tratamiento adecuado y oportuno.

La exposición a la radiación por etapas durante un largo período de tiempo tiene un menor efecto que la misma dosis durante un período corto de tiempo.

Las unidades de medición

En el estudio de la dosis de radiación es importante entender la terminología. Con los años, ha habido diferentes unidades de medición de la radiación. Estos incluyen rad, rem, gris, y sievert. En muchos casos, el sievert y reales, que se utilizan con más frecuencia en la actualidad, se conocen como milisievert o el milirem.

El rem es una unidad de dosis efectiva de radiación ionizante absorbida por tejidos humanos. El sievert es una unidad de radiación ionizante requerida para producir el mismo efecto biológico que un rad de alta penetración de rayos X.

Cuando se habla de dosis de radiación efectiva se entiende que ciertos órganos de nuestro cuerpo son más susceptibles a la radiación que otros. Una dosis efectiva se refiere al riesgo de radiación en todo el cuerpo. Uno es igual a 100 milisievert (mrem).

Radiología de diagnóstico

En la medicina hay dos especialidades distintas que utilizan de forma habitual la radiación en su práctica: la radiología de diagnóstico y la radiología terapéutica.

Las imágenes de diferentes modalidades que utilizan bajas dosis de radiación son de muy pequeño riesgo, en comparación a sus beneficios y las respuestas a las preguntas diagnósticas o dilemas médicos que ofrecen.

Por ejemplo, en el pecho, las radiografías pueden revelar una zona de neumonía en el pulmón, mientras que una tomografía computarizada (TC o TAC –tomografía axial computarizada) puede definir si una protuberancia en el abdomen es un padecimiento inofensivo o un tumor maligno preocupante.

Un punto importante en el diagnóstico radiológico es que algunos de los estudios pueden llegar a arrojar resultados completamente normales, habiéndose expuesto al paciente a pequeñas cantidades de radiación, sin que se hiciera un diagnóstico específico, aunque pudiera suceder exactamente lo contrario, y es allí donde radica la importancia de su empleo específico.

Radiología terapéutica

El uso de dosis radiactivas es mucho más elevado para tratar el cáncer. Evidentemente hay riesgos, pero sus beneficios son muy superiores.

La radiación en nuestras vidas

Antes de tomar una decisión para evitar todas las pruebas de imágenes médicas que pueden exponernos a cualquier nivel de radiación, revisemos una información adicional que demuestra de qué manera estamos expuestos a la radiación todos los días de nuestra vida.

La radiación está en todos lados. Es parte de nuestro entorno e incluye varias fuentes: la tierra, el radón, el agua y los alimentos, así como la radiación cósmica del universo. Esto se conoce también como radiación de fondo. Estas fuentes son difíciles, sino imposibles, de evitar. También, nos podemos exponer a la radiación de los procedimientos de diagnóstico por imagen.

En promedio, y es necesario entender que hay variaciones de esta base dependiendo del lugar de residencia y su ocupación, un ciudadano de los EE.UU. está expuesto a unos 300mrem (3mSv) de radiación de fondo al año.

A aquellos que trabajan con la radiación, y esto incluye a los radiólogos y tecnólogos de radiología, se les permite recibir una dosis máxima en el trabajo de 5.000mrem (50mSv) al año. Este nivel ha sido establecido por la Comisión de Regulación Nuclear de los Estados Unidos. Si está interesado, puede calcular la dosis de radiación en su propia página web www.epa.gov/radiation.

Los procedimientos médicos de imagen pueden representar una importante fuente de exposición a la radiación. A efectos de este artículo, nos concentraremos en algunas de las técnicas de imagen en radiodiagnóstico y, en particular, en las tomografías.

Cuando la TC estuvo disponible por primera vez en la década de los setenta, rápidamente se hizo evidente que era un procedimiento revolucionario, que representaba una mejora significativa en el diagnóstico de enfermedades.

Sólo en el año 2006, se realizaron más de 70 millones de TC en los EE.UU. Desde entonces el número ha seguido aumentando.

Es importante destacar también que muchos de los equipos de radiología disponibles son obsoletos, y fueron instalados por médicos o empresarios como una forma de generar ingresos. A menudo, estas personas tienen poco conocimiento o formación avanzada en seguridad radiológica y no buscan la formación continua en relación con las técnicas actuales de reducción de la dosis.

Debido a la gran cantidad de información que se puede obtener de una TC, y a la presión cada vez mayor de los médicos de evaluar, tratar y dar el alta a los pacientes rápidamente y de manera eficiente, existe siempre la tentación de una tomografía computarizada para sustituir a un detallado examen clínico. Esto puede provocar una exposición a la radiación adicional innecesaria para los pacientes.

Las siguientes tablas muestran la dosis de radiación aproximada asociada con diferentes estudios de imagen. Es importante recordar que la dosis puede variar dependiendo de varios factores.

 

Rayos X

mrem (mSv)

Cráneo (PA o AP)

3 (0.03)

Tórax (PA y lateral)

6 (0.06)

Columna torácica (AP)

40 (0.4)

Columna lumbar (AP)

70 (0.7)

Abdomen (AP)

70 (0.7)

Pelvis (AP)

70 (0.7)

Extremidades y articulaciones

6 (0.06)

 

Exámenes completos

mrem (mSv)

Pielografía intravenosa (riñones)

250 (2.5)

Enema de bario (10 imágenes)

700 (7.0)

TC de cabeza

200 (2.0)

TC de tórax

800 (8.0)

TC del abdomen

1000 (10)

TC pelvis

1000 (10)

Mamografía

13 (0.13)

Serie de la columna lumbar

180 (1.8)

Serie de la columna dorsal

140 (1.4)

Serie de la columna cervical

27 (0.27)

 

¿Cómo reducir la exposición a la radiación?

Teniendo esta información, ¿qué puede hacer un paciente para limitar la exposición a la radiación por imágenes médicas?

El paciente debe ser proactivo y responsable de su propio cuidado médico. Aquí presentamos una serie de sugerencias que debería considerar en el caso de que su médico le recomiende un estudio por imágenes que implique exposición a la radiación:

  • Pregunte a su médico cuál es la información que se espera obtener a partir de la prueba prescrita.
  • Informe a su médico de los estudios de imagen que se ha hecho recientemente. Hoy en día, muchos pacientes se encuentran bajo el tratamiento de varios médicos y no es rara la duplicación de estudios, lo cual debe evitarse a toda costa.
  • Pregunte a su médico o al radiólogo si hay otras pruebas disponibles que puedan proporcionar la misma información con menos o ninguna exposición a la radiación. Un par de ejemplos son la ecografía y la resonancia magnética (MRI), en las cuales no hay ninguna exposición a la radiación.
  • Considere la posibilidad de mantener un registro de los estudios de imagen, para ser mostrado a su médico en el momento de su consulta.
  • Dondequiera que usted se realice su estudio de imagen, solicite al especialista información acerca del nivel de exposición a la radiación que podría recibir del estudio. Estos son datos básicos que deberían formar parte del registro de dosis de radiación recibidas por cada paciente. Si el radiólogo o el médico no puede proporcionarle esta información, debe considerar la posibilidad de efectuar su estudio en otro lugar.
  • Asegúrese de que el sitio donde se realizará su estudio de imagen esté plenamente acreditado, tanto el personal como el equipamiento. Esto asegurará que el estudio aporte la información necesaria con la menor exposición a la radiación.
  • Todas estas directrices aplican para uno mismo, pero más aún en el caso de los niños. Sea un defensor de la salud de sus hijos, ya que los órganos en desarrollo de los pacientes pediátricos son más sensibles a la exposición a la radiación, y existen técnicas que deben ser empleadas para reducir la exposición en los niños.
  • Un último punto que debe tenerse en consideración es que los estudios de imagen prescritos por su médico dependen de las circunstancias de cada caso. Por ejemplo, una TC en el pecho no estaría indicada para el seguimiento de un simple caso de neumonía sin complicaciones, mientras que está más que justificada en un paciente con cáncer de pulmón con metástasis y cuya quimioterapia y tratamiento individualizado se basa en los resultados de la TC. Los beneficios de la exposición a la radiación asociada con la imagen médica siempre deben superar a los riesgos.

En el entorno actual, debemos evitar además que las discusiones políticas y económicas nos obliguen a prescindir de los procedimientos diagnósticos por imagen, reduciendo la capacidad del médico de obtener los resultados necesarios para el tratamiento adecuado de cada uno de sus pacientes.

Para obtener más información acerca de las imágenes médicas y la exposición a la radiación, así como sobre los esfuerzos que Radiology Regional Center está adelantando para salvaguardar la salud de los pacientes, ingrese en www.imagelightly.org o www.radiologyregional.com.